"La metamorfosis" de Kafka y la soledad
Pocas novelas he leído
que contengan más la personalidad de su escritor que “ La metamorfosis”. Kafka se
“desnuda” sentimentalmente hablando en esta novela corta o relato largo, según
como quiera verse. La historia, contada sin su contexto, nos puede parecer absurda
o hasta infantil. Un joven que un día se despierta en la cama convertido en un
insecto gigante. Detrás de eso hay una reflexión muy profunda y dura sobre la
soledad humana.
Todos somos diferentes y
todos nos hemos sentido alguna vez como un bicho raro, nunca mejor dicho,
aunque unos más que otros. Esta novela es la que representa a todos nosotros en
esos momentos. Gregor Samsa, el protagonista, es una persona más en este mundo
de locos pero que cuando se convierte en un insecto siente la soledad en sus
carnes. Su familia al principio no quiere creer que ese bicho es su hijo, pero
al final no les queda más remedio que aceptarlo. Su hermana pequeña le cuida,
pero finalmente también le da la espalda, todo el mundo le deja atrás. Lo
olvidan poco a poco.
Es tan intensa
sentimentalmente, con tanto dolor y desesperación, una historia que es absurda
que sólo un maestro puede hacerlo; jugar así con dos conceptos tan diferentes
solamente es capaz uno de los grandes de la literatura como lo es Franz Kafka.
Pero se me ocurre una pregunta haciendo esta reseña: ¿Podemos sentirnos como
Gregor Samsa aun estando rodeados de personas? La respuesta es que sí. Todos
nos sentimos a veces como si fuéramos personas extrañas. Prácticamente todos
nos hemos levantado deprimidos alguna vez. Nos hemos montado en el autobús o en
el coche para ir a clase o al trabajo. Sentimos la mirada de los desconocidos
con los que nos cruzamos, como interrogándonos. Llegamos al lugar en el que nos
pasamos casi todo el día y nos lo pasamos hoscos y ariscos. Cuando alguien nos
habla le miramos como si fuera un enemigo que nos quiere fastidiar de cualquier
manera y elucubramos que plan tiene para ello.
Para mí, sobre eso va
esta novela. Sobre esos días que nos sentimos como si no perteneciéramos a esta
sociedad, como si no fuéramos humanos. El mayor acierto de Kafka es saber
recrear esos sentimientos en forma de fantasía.



Comentarios
Publicar un comentario