La fantasía posible de "el amor en los tiempos del cólera"

El amor en los tiempos del cólera fue publicado en 1985. Habiendo ganado el premio Nobel, García Márquez quiso hacer una novela de amor, por lo que se retiró un tiempo a una casa alejada de la civilización para tener la tranquilidad necesaria para escribirla.
Esta novela de Gabriel García Márquez es, probablemente, la mejor novela de amor que he leído. El enamoramiento puro y eterno que sufre el protagonista, Florentino Ariza, a pesar de los miles de mujeres que pasan por su vida, es lo principal de la historia. Desde adolescente hasta la vejez, es incapaz de olvidar a su amada Fermina Daza, aunque tampoco lo intenta.
 A pesar de que Fermina se casa, Florentino está convencido de que sus vidas se unirán tarde o temprano, cuando su marido se muera. Así, durante más de cincuenta años, cada uno sigue con su vida, eso sí, Florentino siempre pendiente de las oportunidades en las que la puede ver. El hecho de permanecer enamorado de una persona durante tantos años, aunque le rechazara de adolescente, es tan irreal y maravilloso que la realidad o el sentido común no debería contradecirlo.


García Márquez hila la historia de una manera que logra hacer creíble esa probabilidad, convenciéndonos de que ese amor puede durar para siempre sin fisuras, embriagándonos a nosotros también a medida que vamos pasando las páginas. Durante sus 600 hojas, la vida de los personajes va pasando, al igual que la de cualquier ser humano, pero Florentino Ariza no cambia más que físicamente. Sigue con sus pensamientos y forma de ser de adolescente a pesar de las arrugas. Esa juventud eterna, es algo que todos deseamos de tal forma que queremos ser cómo él, por lo que es un personaje con el que nos sentimos inmediatamente identificados. Para la mayoría de la gente, permanecer con ideales jóvenes aún con 70 años, es pura fantasía, una más como la del amor eterno que llenan esta novela, y que, a pesar de ser posibles, para la mayoría de las personas es imposible creer. Por ello, la fantasía posible que establece “Gabo”, sin salir de este mundo y sin inventar nada que no pueda ocurrir, es lo mejor de esta obra. El final, muy de Gabriel García Márquez, nos transmite una sensación de desasosiego, pero a la vez de satisfacción. Cuanto más se piensa en lo que acabamos de leer, la sensación mala se sustituye enteramente por la buena, dejándonos claro que la novela que acabamos de leer es de una calidad enorme, cuando logra sacar tanto jugo de un tema tan manido como es el del amor. 

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