El Gran Gatsby y la época del "Carpe Diem"
Una de mis novelas
favoritas, El Gran Gatsby contiene en sus hojas tantas emociones mediante una
historia relativamente sencilla y tal misterio que la convierten en una de las
grandes novelas del siglo XX. Se han dicho miles de cosas de la obra más
conocida de Francis Scott Fitzgerald, uno de mis referentes en mi sueño por ser
escritor. Intentaré aportar algo nuevo en este artículo dando mi versión de
esta obra. Dicho sea de paso, la novela fue magistralmente llevada a la gran
pantalla por Baz Luhrmann y con una actuación muy destacada de Leonardo DiCaprio
haciendo de Gatsby, una de las pocas adaptaciones al cine que me convence.
Jay Gatsby es un soltero
multimillonario que vive en una mansión
gigante en la que se dan fastuosas fiestas a la que acude mucha de la gente de
clase alta de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, nadie parece conocer al tal
Gatsby. El narrador en primera persona de la historia, Nick Carraway, acude a
una de esas celebraciones mediante invitación del dueño de esa casa. Gatsby se
muestra a Nick durante el transcurso de la fiesta y a partir de entonces Jay
lleva con él a Carraway a multitud de actividades lúdicas. La razón para todo
ello es la historia de amor que tuvo cuatro años antes con la prima del
narrador, Daisy Carraway. A pesar de llevar tanto sin verla, Gatsby quiere
recuperarla, pues ésta se ha casado con un hombre llamado Tom Buchanan. Este hombre
le es infiel y no le trata demasiado bien, cosa que trata de aprovechar el personaje
que da nombre a esta novela.
De trasfondo o de contexto
de la historia, Fitzgerald muestra con una precisión y una calidad increíble la
sociedad de los años 20, transmite las ganas de vivir y de vivirlo todo de esa generación
traumatizada por la primera guerra mundial y sin ganas de recordar un pasado
oscuro. Carpe Diem sería la definición perfecta para lo vivido en esa época.




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