¿Por qué leer "don Quijote"?
Hace un tiempo, decidí
emprender la titánica tarea de leerme la gran obra en lengua española como es
“Don Quijote de la Mancha”. Quizá porque sentía que jamás se cumpliría mi sueño
de convertirme en escritor si no me leía los grandes clásicos de la literatura
o porque no quería ser uno más de los que hablan mil maravillas de esa obra sin
haberla tenido nunca entre sus manos. Conseguí una versión fina y pequeña, para
poder meterla en la mochila y llevarla a todos lados. En mis largos viajes en autobús
aproveche para leer la mayoría de la novela durante varios meses, mientras en
casa leía otras cosas. Una obra como la de “Don Quijote” es mejor leerla poco a
poco todos los días, dejando que la historia te vaya embargando hasta el punto
de esperar que llegue el momento del día en el que toca leerla. Además, el
castellano antiguo en el que está escrito, exige una concentración muy grande
para poder entender la mayoría de las cosas que Miguel de Cervantes quería
transmitir, por lo que es complicado leer mucho rato seguido.
Poco más se puede decir
de esta obra que no se haya dicho ya en los cuatrocientos años que hace desde que
fue publicada. La ironía con la que trata algunos temas y el humor que en
algunas ocasiones parece tan actual y de hoy en día llena la novela. La
historia de un loco que piensa que es un caballero andante está tan
naturalizada en la cabeza que cuesta pensar más allá.
Hay que darse cuenta de
la época en la que se escribió y lo transgresora que fue en muchos aspectos.
Hoy en día en la que nadie se escandaliza por nada quizá no surta ningún
efecto. Pero creo que es necesario leer esta obra precisamente para volver, aunque
sea un rato en tu mente, a un lugar y a una época en la que no había todas las
comodidades que tenemos hoy en día y en la cual la gente no tenía grandes sueños
por los que luchar, inmersos en sobrevivir día a día. Esos sueños casi
imposibles que todos tenemos y deseamos lograr algún día, sin el problema de
sacar tu propia existencia adelante. Para nosotros puede ser curioso leer
historias de personas que no tenían tiempo para eso, gente sin nada ilusionante por lo que luchar y que aun así prosiguen su camino con una sonrisa, sin más,
con su simpleza e inocencia. En ese mundo de locos para nosotros, los únicos
cuerdos son don Quijote y Sancho Panza, cada uno con un objetivo casi imposible
de lograr. Hazañas que logran, al menos parcialmente, por lo que, a pesar de
ser locos de los que se ríen, ellos tienen más motivos para reírse que los que
se mofan.
En mi humilde entender,
esta novela es necesaria que se lea para ver un mundo de locos que nada tiene
que ver con que don Quijote vea gigantes donde sólo hay molinos de viento.



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